viernes

Y termino tirado en la cama...

Una noche siniestra
la pesadilla, al fin acabo conmigo,
le dí muchas vueltas para huir,
no tuve tiempo de pedir auxilio.

La tristeza me ahogaba al tiempo que
pedía a mi amado verdugo que no me degollara..
no lo hizo; y
no porque no me fuese a matar,
sino por que lo que me cortaría
no sería la cabeza,
con frialdad y delicadeza
colocó unos guantes de látex,
para no mancharse sus finas y blancas manos..

¡Extirpo mi corazón!
no lo sentí descubrir mi pecho,
no sentí el bisturí hundirse en mi piel,
no sentí, sólo lo ví pasar todo;
como un niño con la impotencia
de ver partir a su padre..

Todo ya paso, finalmente
ya todo quedó guardado,
mi amado verdugo se marcho,
yo quedé mudo, ya no hablo de amor
quedé sordo, ya no escucho más latidos
y ahora estoy ciego, ya no vislumbro más sonrisas...

Y entonces ¿Qué es de mi?
Soy la nada y todo lo que en ella habita...
Soy el mounstro en el closet de un niño...
Soy la esperanza de los pobres...
Esto ya ha concluido
y quedé.. tirado en la cama...

Oscar D. Rodríguez